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El Gran Canal Interoceánico de Nicaragua PDF Imprimir E-mail
Escrito por Administrator   
Lunes, 02 de Julio de 2012 15:46

En Nicaragua el motor de desarrollo económico tarda en generar el crecimiento y mejoramiento de la calidad de vida de la población, sin embargo el país posee inmensas riquezas naturales que lo acreditan como “Un Paraíso” de prominente biodiversidad, vastos recursos hídricos y de un capital humano inmensurablemente prodigioso.


La nación nicaragüense territorialmente fue concebida de manera “perfecta” en medio de dos océanos Atlántico y Pacífico, con diversidad de climas y escenarios geográficos, aptos para la oxigenación económica de cualquier país con visión de desarrollo, de futuro y expansión, emplazada en el centro de América, lo que le permite ser una zona geoestratégica sin aprovechamiento medido y sustancial de quienes habitan en ella.

La historia ha sido el testigo que desde el tiempo de la colonia española hasta la actualidad, Nicaragua ha sido uno de los objetivos estratégicos más codiciados por las potencias expansionistas del hemisferio Norte; con miras a la construcción de un gran Canal Interoceánico que permitiera la convergencia entre los océanos Atlántico y Pacífico, minimizando el traslado de mercancías internacionales en tiempo y en costos, sin embargo, el proyecto que se materializó en su momento fue el del Canal de Panamá el 15 de agosto de 1914, quien a sus 98 años de existencia el paso del comercio mundial ha dejado una huella indeleble en la economía de ese país del Sur.

En Nicaragua a partir de los años ochenta un país de referencia económica mundial como lo es Japón consideró poder construir un canal al nivel de mar, no obstante, el contexto político y militar de esa década fueron suficiente argumento para desistir de esa idea.

En la década de los noventa (1995 específicamente) nace la Fundación del Gran Canal de Nicaragua quien a nivel de asesoramiento técnico jugó un papel determinante e incidente sobre esta obra de envergadura exponencial a través de la presentación de un estudio de factibilidad al Gobierno de Nicaragua, dado a conocer en el año 2006 a través de la administración de Enrique Bolaños.

Insertar a Nicaragua en el mercado mundial, como un centro internacional de comunicaciones, comercio, finanzas y desarrollo científico, es uno de los principales objetivos de la construcción del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, viéndolo como un compromiso soberano y con una visión de nación, pero es hasta el 6 de junio del 2012, que el Gobierno de Nicaragua administrado por Daniel Ortega, anuncia y revive a través de una iniciativa de ley, la intención sobre la construcción del Gran Canal Interoceánico donde el costo del mismo asciende a 30,300 millones de dólares en un plazo de construcción de 10 años, misma que presentó ante la Asamblea Nacional donde sería estudiada y consultada con diferentes sectores de Nicaragua previo a su aprobación.

Dicho canal tendría una longitud de unos 250 km, aún sin definición del trazado de una ruta específica de las cuales se habla de 5 posibles vías alternas, sin un estudio de factibilidad, de impacto ambiental real, que contemple las inminentes afectaciones a los recursos naturales, a los patrimonios culturales, a sectores indígenas del Caribe de Nicaragua, y sin un norte que les guíe técnicamente. No obstante, se cuenta con muchas posibilidades de financiación a través de capital extranjero donde ya son candidatos potenciales: Rusia, China; Brasil y Corea del Sur, según indican fuentes de prensa nacional.

Y entonces…. ¿A qué costo se haría el Gran Canal? –  Cuando por su lado la “Ley de Régimen Jurídico del Gran Canal Acuático Interoceánico de Nicaragua y de Creación de la Institución Rectora, Autoridad del Gran Canal de Nicaragua” en el artículo 43 referido a Derogación menciona:  “Esta ley por ser de orden público e interés nacional, deroga cualquier ley o disposición que se le oponga…”, lo que significaría la expropiación de tierras con derecho a indemnización, estudios previos a la construcción, desaparición total de extensas masas boscosas, entre otros impactos negativos y lesivos no sólo para la sociedad nicaragüense, sino también para la “Madre Tierra” defendida abierta y contradictoriamente por el Gobierno actual.

Considerando que Nicaragua posee recursos naturales que son de referencia para la sostenibilidad de los hábitats a nivel nacional, un equilibrio ecológico bajo procesos de regeneración, bastos sitios de recargas acuíferas, áreas protegidas por la legislación nacional, humedales, reservas naturales, patrimonios culturales, sectores indígenas, propiedades privadas, entre otras.

Este tema es complejo por que demanda decisiones y futuras acciones más que acertadas, con mucho sentido común y visión de nación donde en principalmente ondeen los intereses del pueblo nicaragüense.

Se dice que los países inversionistas que den financiamiento a la construcción del canal, tendrían sólo derecho de un 49% de las acciones, y el Estado de Nicaragua el restante 51% de las mismas, pero la pregunta del millón es ¿Será que ese 51% de acciones que pertenecerán al Estado nicaragüense, en caso de materializarse la obra del Gran Canal, en realidad vayan a representar los intereses sociales de la población nicaragüense y el esperado desarrollo económico a largo plazo del país?

“No hay mayor riesgo que el que no se corre”. En efecto un obra de esta envergadura vendrá a ser un bastión para el desarrollo socioeconómico de Nicaragua, sin embargo, se requieren de todas las medidas necesarias en términos ambientales que permitan disminuir los impactos negativos de este proyecto.




















 

Última actualización el Lunes, 02 de Julio de 2012 15:47